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Editorial
 
 
Encuadramiento Sindical y Encuadramiento Convencional
Causas y Efectos

por Héctor Jorge Scotti


I.- Es prácticamente un lugar común de nuestra disciplina, remarcar que no debe confundirse el encuadramiento sindical con el convencional, afirmación con la cual -debe convenirse- resulta difícil estar en desacuerdo.

En efecto, como es sabido, el encuadramiento sindical consiste en la determinación de cual es la asociación profesional de trabajadores apta para representar a un cierto grupo, sector o categoría de trabajadores (y, consecuentemente, la "cuestión" de encuadramiento sindical puede definirse como el conflicto intersindical de derecho por el que dos o más asociaciones profesionales de primer grado, con personería gremial pretenden poseer la representación sindical de un cierto grupo, sector o categoría de trabajadores); por su parte, y tampoco es ninguna novedad, en el encuadramiento convencional se trata de establecer cual es la convención colectiva de trabajo aplicable a un determinado sector o grupo de trabajadores y de allí que la "cuestión" de encuadramiento convencional consista en la controversia que se suscita en cuanto a la aplicabilidad o no a una relación laboral o a una pluralidad de ellas, de una determinada convención colectiva de trabajo.

Tampoco existen mayores divergencias en punto a que mientras el conflicto de encuadramiento sindical debe ser resuelto por la vía asociacional o, en su defecto, por el Ministerio de Trabajo de la Nación, en ambos casos con recurso judicial por ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (arts. 59 y 62 ley 23.551), el encuadre convencional (derogado el malhadado dec. 105/00 por el art. 41 de la ley 25.877) debe resolverse por medio del Poder Judicial y en una controversia individual o plurindividual entre trabajadores y empleadores o entre éstos y una asociación profesional con personería gremial.

Existe consenso, asimismo, en los aspectos a considerar para decidir cada una de estas controversias:

1) En el encuadramiento sindical deben tomarse en consideración, por un lado, el ámbito de representación que confieren a las asociaciones gremiales en pugna, las resoluciones administrativas que les otorgan personería gremial, ya que éstas delimitan el ámbito de representación sindical de cada una de ellas, y, por el otro, la actividad principal de la empresa en que se desempeña el personal cuya representación pretenden ambos sindicatos, esto último siempre que una de las asociaciones gremiales no resulte ser de carácter "horizontal" en cuyo caso, obviamente, la situación se complica enormemente.

2) Por el contrario, el ámbito de aplicación personal de los convenios colectivos está dado por la representatividad de los respectivos firmantes y, por lo tanto, ningún empleador no afiliado queda obligado por la convención si no intervino en esta, por el sector patronal, una asociación profesional o, al menos, un grupo de empleadores de la actividad, ya que la obligatoriedad de las mismas no está dada por lo que se disponga en su ámbito de aplicación personal sino de lo que surja del examen de las representaciones de una y otra parte, extendiéndose sobre la zona en la cual coincidan ambas.

II.- Ahora bien, la cosa se complica un tanto cuando se trata de precisar la incidencia que posee la solución a la que se arribe en uno de estos ámbitos en la decisión a que se alcance en el otro, y viceversa.

Por lo pronto, la solución en materia de la aplicación de una convención colectiva, poco y nada podría influir en la cuestión de encuadramiento sindical. Es que resulta obvio que ninguna decisión que se adopte en torno a si cierto empleador se encuentra o no representado por la entidad patronal o conjunto de ellas que suscribió un convenio colectivo de trabajo, habrá de gravitar en orden a precisar la asociación sindical representativa del personal que se desempeña para él.

Es cierto sí que el otro aspecto a considerar, la representatividad del sector gremial de trabajadores podría tener vinculación con el encuadre sindical, pero de todas maneras -y esto lo que a nuestro juicio interesa- no habrá de incidir en la hipotética decisión a tomarse y ello así por varios factores: a) en primer término por cuanto, usualmente, este tipo de conflictos son individuales o plurindividuales, con participación de trabajadores y sus empleadores. Ello implica que, de ordinario, no son parte en el litigio las asociaciones sindicales; b) por otra parte, aún cuando alguna de ellas lo fuera (por intervenir como "tercero" en los términos de los arts. 94, 96 y concs. CPCC o, v.g. cuando es ese mismo sindicato quien acciona por el cumplimiento de algún aporte o contribución prevista en un convenio colectivo de trabajo), resulta altamente improbable que participe, también, la otra entidad gremial con la que confronta en el problema de encuadre sindical.

En esas condiciones, parece evidente que lo que se decida en esa controversia acerca la regla colectiva aplicable no habrá de incidir en el diferendo de representación sindical en tanto no podría serle oponible a quien no fue parte en el proceso anterior; por ello, bastará con que una de las dos asociaciones profesionales enfrentadas no haya intervenido en aquel litigio para descartar cualquier incidencia vinculante en el conflicto de encuadramiento sindical.
Pero de todas maneras, y aún cuando, "rara avis", se registrara en un determinado litigio la participación de las dos entidades involucradas, la solución no podría ser diferente.

Es que aún ese supuesto, la decisión a adoptarse, si bien es cierto que podría influir, por "inducción" (por el peso de los argumentos expuestos o el mérito de las consideraciones vertidas), en el organismo que, en definitiva, debiera expedirse en el encuadramiento sindical, no constituye una decisión que posea fuerza de cosa juzgada, ni formal ni material, en orden a la controversia sindical. Ello es así no solamente por cuanto el encuadre convencional es, siempre, un objeto que en el análisis lógico resulta "posterior" (o la "consecuencia" de una conclusión previa) a la determinación del sindicato representativo de los trabajadores involucrados, sino por un insoslayable aspecto normativo. En efecto, según lo expresaramos anteriormente, de los artículos 59 y 62 ley 23.551 se desprende, con absoluta claridad, que la controversia de encuadramiento sindical debe ser resuelta, en principio por la vía asociacional o en su defecto por la cartera laboral, en ambos casos con recurso judicial por ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo; en esas condiciones, parece obvio, que lo que pudiera decidir la justicia originariamente en un litigio individual no podría interferir -más allá de que, insistimos, pueda influir en algún modo- al punto tal de sustituir con su criterio el de aquéllos a quienes se les ha otorgado, legalmente, la facultad de resolver estos diferendos.

III.- Son distintas, obviamente, las consecuencias que se derivan de la situación inversa, esto la influencia que produce la resolución firme de encuadramiento sindical en orden al convenio colectivo aplicable a una relación laboral anudada entre una empresa y sus dependientes.

Esto es así en atención a que, desde ya, en un orden lógico, se produce un fenómeno opuesto, de "deducción, vale decir de lo general a lo particular y entonces resulta gravitante lo que se decida, tanto en lo que respecta a la asociación profesional representativa de un segmento de trabajadores, como todo lo relativo a lo que pudiera resolverse en orden a la actividad de la empresa involucrada.

Como es sabido, la decisión que dirime una cuestión de encuadramiento sindical tiene efecto declarativo y no constitutivo y ello es así en atención a que lo que resulta constitutivo de derechos es el otorgamiento de la personería gremial, mientras que la resolución de encuadramiento sindical se limita a decidir cual asociación gremial está legitimada para ejercer la representación de un conjunto de trabajadores.

De esta naturaleza "declarativa" de las soluciones que se adopten en materia de encuadramiento sindical se desprenden muy relevantes conclusiones.

Así, el hecho de que se encuadre a un sector en favor de un sindicato, implica que éste es el que puede negociar colectivamente con el principal. Simétricamente, la entidad que resulte perdedora carecerá, entonces, de todo derecho a celebrar convenios colectivos de trabajo.

Una situación especial se presenta con las convenciones colectivas de trabajo preexistentes a la resolución de encuadramiento sindical. Por lo pronto cabe recordar lo que ya dijéramos en cuanto a que la obligatoriedad de las mismas no está dada por lo que se disponga en su ámbito de aplicación personal sino de lo que surja del examen de las representaciones de una y otra parte, extendiéndose sobre la zona en la cual coincidan ambas. Ahora bien, en virtud de estas consideraciones, parece claro que la adjudicación del encuadramiento a una cierta asociación profesional no convierte, por ese solo hecho, en aplicable al convenio colectivo que la misma hubiera celebrado, si es que la empleadora de los dependientes involucrados en el encuadramiento no estuvo representada, aunque sea fictamente (en función de lo dispuesto en el art. 4 de la ley 14.250), en la celebración de ese pacto colectivo.

Pero en cambio, la resolución de encuadramiento sindical posee enorme trascendencia con relación al convenio colectivo preexistente celebrado por la entidad derrotada. Ello es así puesto que si se ha entendido que los trabajadores objeto del encuadramiento no se encuentran encuadrados en ésta, parece evidente que esas convenciones ya no podrán regirlos, dado que en este caso, habría ausencia de representatividad en el sector sindical que las suscribe.

Del mismo modo, cobra relevancia también lo que se decida pero desde el ángulo del dador de trabajo, toda vez que si el presupuesto de la relación fuese que la actividad de la empleadora es -por vía de ejemplo- de la industria plástica, no podrían serle aplicables ya los convenios destinados a regir el sector -también a título de ejemplo- de la industria química , dado que no habría estado representada por las entidades patronales que la suscribieron. Y paralelamente, se encontrará regida por los de la industria plástica, toda vez que por imperio de las disposiciones de la ley 14.250, se considerará que la vincula lo convenido por la organización empresarial de ese sector que los suscribió.

Debe puntualizarse, también, que los efectos a los que hemos hecho mención, implican una verdadera cosa juzgada material en torno al convenio colectivo aplicable, toda vez que, por definición, se entiende que han participado los dos sindicatos con personería gremial que se enfrentaron en la contienda. Pero a ello hay que añadir que, fundamentalmente a partir del pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación in re "Cafe La Virginia" en la causa "Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación c/Ministerio de Trabajo" del 13-8-96, parece abrirse camino la participación -en el proceso que va a dirimir la cuestión de encuadre sindical- del empleador involucrado en el mismo; es por tal razón que también se encuentra vinculado por la decisión que se adopte en ese terreno, y, es obvio, no podrá discutir, en el futuro, su inclusión o exclusión de un determinado regimen convencional.

Queda entendido, desde luego, que el efecto de cosa juzgada al que aludimos se encuentra circunscripto a la empresa o al establecimiento que fue materia de la cuestión de encuadramiento sindical, sin que pueda extenderse a otras u otros, por más similitudes que puedan encontrarse.

Una última reflexión, referida al trabajador individual. Es cierto que no ha sido partícipe del proceso de encuadramiento sindical y, sin embargo, será alcanzado por los efectos de dicha resolución (en tanto -reiteramos- se desempeñe en esa empresa o establecimiento). Esto deriva de la circunstancia de que interviene en el litigio la asociación profesional de trabajadores con personería gremial que lo representa colectivamente en sus intereses (art. 31 inc. "a" ley 23.551) y, consecuentemente con ello debe entenderse que ha quedado zanjada, para él, una cuestión de indudable carácter "colectivo" que, como tal, gravitará, decisivamente, en la solución del problema vinculado a la convención colectiva de trabajo aplicable.

 

 
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