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Editorial
 
 

Sobre las funciones del Derecho del Trabajo


La tradicional distinción entre finalidad (1) y función (2) del Derecho del Trabajo resulta particularmente expresiva, a mi modo de ver, para construir una percepción de cierta verosimilitud acerca de cuál ha de ser la evolución de ese ordenamiento y cuáles sus perspectivas.

No cabe duda de que la finalidad manifiesta del Derecho del Trabajo es aún - y lo será en el futuro - la de proteger al trabajador en tanto protagonista débil de las relaciones de producción. En ella convergen los propósitos de tutela, de compensación y de construcción y sostenimiento del sistema de relaciones laborales (3) (este último, desde su condición de proceso de producción de normas orientadas, en principio, en sentido análogo a las de su materialidad legal). Sostengo que esa finalidad no cambia por mucho que los modos de realización de sus objetivos aparezcan matizados por políticas públicas e intervenciones legislativas tendientes a flexibilizar su normas, a atenuar su intensidad tutelar, a fortalecer poderes empresariales y privilegiar estrategias productivistas; todos esos emprendimientos parten de reconocer y preservar (o, cuanto menos, de soportar, aún cuando sea a disgusto) la subsistencia de la lógica tutelar de las normas laborales. Si, contrariamente a lo que creo probable, el ordenamiento jurídico abdicara su finalidad protectora, todas esas técnicas concebidas para matizarla perderían sentido, utilidad, vigencia. En otras palabras, no son sino variables dependientes de otra, que preside el proceso de regulación del mercado de trabajo y que no encuentra fundamento sino en la voluntad de proteger diversas formas de trabajo humano.

Es, en cambio, el modo en que evoluciona el conjunto de funciones del ordenamiento una de las tendencias sustantativas - uno de los rieles - sobre los que transita el Derecho del Trabajo rumbo a nuevas denotaciones. Si bien no cabe anticipar el punto de destino - no sería un intento riguroso - tal vez sea posible, al menos, reconocer ligeramente y a modo de hipótesis, algunas señales de un proceso en curso.

Por cierto, para marcar un rumbo no basta indicar el punto de partida. Este, no obstante, alineado con hitos ulteriores, es esencial para interpretarlo. Desde esa perspectiva, existe un difundido consenso teórico en torno de la idea de que la función inicial del derecho del trabajo fue la de producir la integración de las clases trabajadoras (5) por medio de la juridificación de las contradicciones entre las necesidades de los trabajadores y los intereses de la empresa y la consiguiente institucionalización del conflicto en el trabajo asalariado (6). Desde una óptica de frontal contestación, en cambio, se le percibió más bien como concesión calculada de la burguesía para hacer tolerable la explotación de la clase obrera . En cualquier caso, aún si no cupiera aplicar aquél propósito integrador más que a sustentar la permanencia y desarrollo del sistema de producción capitalista y las paredes maestras de la sociedad burguesa, habría igualmente que admitir que el Derecho del Trabajo devino desde una perspectiva histórico-evolutiva "...un elemento básico para el bienestar de los trabajadores" (7).

Podría afirmarse que esa ambivalencia funcional de origen no abandonó nunca al Derecho del Trabajo - es, a mi juicio, otra de sus compañeras de ruta - y probablemente (al igual que su finalidad tutelar), tampoco haya de "dejarlo sólo" en los tiempos por venir. Proteger a los trabajadores y preservar el sistema económico, legitimar y luego limitar los poderes empresariales, arbitrar un delicado equilibrio estructural entre la protección del asalariado, por una lado y libertad de empresa y poder empresarial, por el otro (8). Todo ello, tras su función última (también, paradójicamente, la inicial): la de proveer legitimidad al sistema social y a su orden económico (9).

Esa ambivalencia funcional no supone (no necesariamente, al menos) prescindencia axiológica; el orden social y económico sólo se legitima en la satisfacción de un equilibrio que no se garantiza en una sociedad librada a las fuerzas espontáneas de la economía. El equilibrio supone valores e intervención consecuente, y el Derecho del Trabajo expresa esos valores y corporiza una de las formas históricamente relevantes de intervención. Desde esa perspectiva, no cabe sino exaltar otra vertiente funcional del Derecho del Trabajo (implícita, por cierto, en los desarrollos anteriores): la de constituir un instrumento de sujeción - en la lógica histórica, de armonización y equilibrio - del funcionamiento del mercado a los valores constitucionales y de satisfacción de exigencias democráticas y de cohesión social (10) Se trata, en construcciones conceptuales más modernas, de la idea de ciudadanía social, incluyente de la de ciudadanía del trabajo que inviste el trabajador que goza de derecho a retribución suficiente, condiciones adecuadas trabajo, igualdad de oportunidades y de trato, entre otras, como contrapartida de su esfuerzo laborioso (11)

Lo que se viene de señalar no procura más que llamar la atención sobre esa dimensión funcional del Derecho del Trabajo y dar fundamento a la formulación de alguna hipótesis:

a. Que el sistema social le reclama (y le reclamará) al Derecho del Trabajo el cumplimiento de sus fines (proteger al trabajador) y la realización de aquellas funciones que han mostrado una presencia constante: proveer legitimidad al orden social y económico vigente y asegurar el equilibrio estructural entre la satisfacción de las necesidades sociales (en su caso, las de los trabajadores) y la exigencias de la economía (en esta relación, específicamente los requerimientos de libertad empresarial).

b. Que el equilibrio estructural entre esas funciones, construído otrora, parece haber colapsado - en claro menoscabo de la lógica tutelar - como consecuencia de transformaciones profundas con incidencia directa sobre el sistema de relaciones de producción: entre otras, innovación tecnológica y consecuente renovación de los modos de organizar el trabajo y la producción, profundización sin precedentes de las "cotas" de internacionalidad de los flujos del comercio, las finanzas y los procesos de inversión directa, alteración notable de las relaciones de poder. Consecuentemente, la legitimidad del orden social y económico se encuentra en cuestión.

c. Que el Derecho del Trabajo, sin perjuicio de su finalidad tutelar o quizás precisamente para preservarla, no podrá eludir la carga funcional de seguir siendo uno de los espacios fértiles para la construcción de un nuevo equilibrio estructural, aún no reconocible. Desde esta hipótesis, esa búsqueda podría configurar su dimensión funcional prevalente en los tiempos por venir.

Por Adrián Goldín

 
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1 Son los objetivos o propósitos explícitos del ordenamiento laboral (Conf. A. Martín Valverde y otros "Derecho del Trabajo" Tecnos (9na. Ed) Madrid, 2000 pág. 56, su fin declarado o convenido (Jeammaud, Antoine, en "Le droit du travail en proie au(x) chagement(s)" texto destinado a una obra colectiva sobre los cambios del derecho, bajo la dirección de Michel Miaille, cuya aparición estaba prevista en 1997 en la Colección Derecho y Sociedad (ed. LGDJ), manuscrito.
2 Se trata de la contribución que el ordenamiento laboral ha aportado a la vida social, de acuerdo o al margen de los propósitos u objetivos de las distintas normas que lo integran (Conf. Antonio Martín Valverde, op y loc cit en nota anterior), lo que el ordenamiento en la práctica objetivamente tiende a hacer desde la perspectiva de la estructuración de las relaciones sociales (Jeammaud, Antoine, op cit en nota anterior)
3 Cfr. A. Martín Valverde y otros, op. cit en nota 1. Pags 57/59.
4 Cfr. A. Martin Valverde y otros en op. cit. en nota 1pág. 61. En el mismo sentido, Manuel Carlos Palomeque, en "La función y la refundación del Derecho del Trabajo" en Relaciones Laborales, Madrid, Año XVI, Núm 13, 8 de julio de 2000 pág. 21 y sgtes. y Eduardo Rojo Torrecilla, "Pasado, presente y futuro del Derecho del Trabajo", en Relaciones Laborales, Madrid, 1997, Núm. 18, pág. 16 y sgtes., citando a su vez a Alonso García y Jeammaud.
5 Cfr. Palomeque, Manuel Carlos en op. cit. en nota anterior.
6 Al invocar esta perspectiva, Martín Valverde y otros (op. cit. en nota 1, esta vez en su 4ta Edición pag. 55) recuerdan que ella se encuentra ya, "con una retórica convertida luego en estereotipo, en el folleto de V.I. Lenin, "La ley de multas de fàbricas" 1987" (esta cita no se reproduce en la 9na. Edición de aquella obra)
7. Cfr. Palomeque, Manuel Carlos, en op. cit en nota 4.
8 Cfr.Palomeque, Manuel Carlos, idem nota anterior, quien da cuenta de que, por lo demás, se trata de un equilibrio contingente, que opera redistribuyendo en expansión, y procurando preservar la viabilidad de la ecuación económica en tiempos de contracción. En la misma lógica, la finalidad de tutela que detenta el sistema de relaciones laborales en su condición de productor normativo asume su propia ambivalencia bajo la forma de nuevos cometidos: la instrumentación de medidas especialmente traumáticas de gestión crítica de las relaciones laborales (despidos, suspensiones colectivas, otras medidas de crisis) (en ese sentido, Casas Baamonde, María Emilia en "Las transformaciones del trabajo y de las relaciones colectivas", en Relaciones Laborales, Madrid, 1997, No. 23, pág. 1). Ambivalencia que definió expresivamente G.Lyon-Caen bajo su tesis de la "reversibilidad" del Derecho del Trabajo en "Le droit du travail, une technique réversible" Dalloz, Paris, 1995. También Rodríguez Piñero, en "El derecho del trabajo a fin de Siglo", Relaciones Laborales, Madrid, 1999, vol 24 págs 1 a 10) reivindica esa función de sostener el modo de producir en la economía de mercado y de libre empresa a la búsqueda de un equilibrio entre los intereses contrapuestos de trabajadores y empresarios.
9 Cfr. Palomeque, Manuel Carlos en op. cit. en nota 4.
10 Cfr. Rodríguez Piñero, Miguel y Casas Baamonde, María Emilia en "El trabajo autónomo y el Derecho del Trabajo" en Relaciones Laborales , Madrid, año 2000, No.7/8, págs 1 a 17.
11 Cfr. el denominado Informe Supiot, publicado en Francia como "Au-déla de l'emploi. Transformations du droit du travail et devenir du droit du travail en Europe, sous la direction d'A Supiot", Flammarion, Paris 1999 y en España como "Trabajo y Empleo. Transformaciones del trabajo y futuro del Derecho del Trabajo", Informe para la Comisión Europea, Coordinador Alain Supiot, Ed. Tirant lo Blanch, Valencia 1999

 
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